Al salir de la casa, un señor en bicicletas, manejaba con una mano y en la otra llevaba dos vecinas recién depiladas que chismeaban entre ellas y no les importaba que el barrio les mirara evitando pisar charcos, mierda y barro en la calle de tierra frente a los faroles de los perros tuertos de ladridos monstruos y toscasos en el medio de la frente.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Bicicletas Philips.
Al salir de la casa, un señor en bicicletas, manejaba con una mano y en la otra llevaba dos vecinas recién depiladas que chismeaban entre ellas y no les importaba que el barrio les mirara evitando pisar charcos, mierda y barro en la calle de tierra frente a los faroles de los perros tuertos de ladridos monstruos y toscasos en el medio de la frente.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Niño panza.
La resaca del porro en un fraseo de piano tocado con la punta de los reproches en la espalda del niño panza revuelto de histerias con mariscos del mediterráneo comprados en el chino con monedas de pasto en aerosol de muy buena calidad reprimida de tan poco tiempo para gastar que se lo fuma hasta el final, hasta el filtro de los dedos, tira la ceniza en las uñas como a la comida que la lleva escondida en el bolsillo de atrás.
jueves, 8 de septiembre de 2011
El gabinete del doctor Caligari.
LAS PIERNas delineadas en negro
sobre arrugados labios colorados
ella es despertar sin mi
no me registra en su lista espesa
sus hijos se han dormido
una gaviota se hace el puerco debajo de la alfombra
reina con la oreja del gabinete
y a la mugre la usa de pollera
se limpia los dientes del comedor
cuelgan las tetas de sus pensamientos
y prolonga la coda de las refacciones
falta envido de mi petitorio
que cuando los deseos se encuentran
los besos… se besan
en un mundo de nudos lejos
subrayando el lujo y el drama
sin anclajes en la puesta en escena
sin perfume de indicios
ella sola desnuda subsidiada de sentidos.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Costra de sopa.
EN el país de las estancias
iluminando el trabajo del mundo infante
la Patagonia cabalgando de los pañales
con el silencio echando raíces
gorda de chupar lombrices
en el botón de tu boca
la baba del capuchón
salta del prepucio a la mesa
con la urgencia del estornudo
en el epilogo de la noche
niebla de guerra
costra de sopa en los platos
y una canción escrita para el follón
del suicidio del clarinete.
martes, 16 de agosto de 2011
Al puerto.
ESpasmos de pensamientos en el agua sin saber nadar ni constelar como los dedos de la amistad y de las damas vestidas de todas esas cosas que no se dan cuenta
en las playas de naranjas que alguna vez fueron desiertos y luego montañas que de apoco poco a poco se fueron volviendo bajitas como el tiempo corriendo ante la gratitud de ser ciego y una de esas luces con velocidades en autopistas que solo van para los puertos
que las dejan al borde muy bien lejos con terror de lluvia y en otro continente con un espejo sin reflejos para quemar las obras y comenzar de nuevo.
Mocosa.
EN ninguna bala de sangre, ni en voltios televisivos, en ningún manual de pupitre corporativo, ni en mercas que nos disfrazan los días
vive en el punto cero, en el centro niño del cosmos, en cada boca del mundo
eructando la historia con ojos de mono en los océanos de cabo a rabo
consumidos por el fuego se toman el palo los vertebrados siguiendo el vuelo de los médanos blancos, mientras que por los ecos de diagonales diarios esculpido en papeles de aluminio va el hastió de la nariz puerto de Necochea sucia de gotas de moco rebalsando hectáreas de porotos de soja y lingotes de muerte engrosando chanchos del desempleo.
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